Sahara Multitud es un portal que utilizará siempre un lenguaje de estilo claro y directo, al alcance de todos, para explicar la pluralidad de la sociedad saharaui y para apoyar los anhelos y deseos de todas aquellas personas saharauis que, convencidos de los valores universales de democracia y libertad defienden un proceso de paz definitiva para la Región de Sahara Atlántico. Un proceso que esté basado en una solución política aceptada por las partes implicadas en el diferendo y todo ello con el objetivo de lograr un desarrollo político, económico, social y cultural para esta comunidad a la que tanto estimamos.
El argumentario que a continuación se expone resume, después de más de 30 años de observación reflexiva, lo que a nuestro entender consideramos más esencial y que constituye el deseo de la gran mayoría de la población saharaui, tanto la que reside en el territorio bajo soberanía marroquí como la que habita en otros lugares.
1. El proceso de recuperación del Sahara por parte del Reino de Marruecos comienza a través de un proceso de negociaciones directas con España que se inicia con la retrocesión de Tarfaya (Cabo Jubi) y de Tan Tan en el año 1958 y de Sidi Ifni en 1969.
El 16 de octubre de 1975 el Tribunal Internacional de Justicia dio a conocer un dictamen consultivo reconociendo la existencia de lazos de pleitesía entre las diferentes tribus del Sahara y los Sultanes de Marruecos. A raíz de este veredicto el Reino organizó una marcha pacífica hacia el territorio (Marcha Verde) que concluyó con la firma, a través de negociaciones directas, del acuerdo de Madrid del 14 de Noviembre de 1975, mediante el cual España retrocede el Sahara a Marruecos.
El 10 de diciembre de 1975 la Asamblea General de Naciones tomó nota de este acuerdo adoptándolo en su resolución 345-B.
Sin embargo, el derecho de Marruecos sobre esta parte de su territorio es cuestionado por Argelia que movilizó, desde entonces, todo su aparato diplomático y militar para desestabilizar, a través del frente Polisario la consecución de la integridad territorial del Reino. Esta organización político-militar, de corte totalitario, desplazó, manu militari, a los Campos de Tinduf algunos miles de habitantes de la zonas rurales del Sahara, que desde 1976 se encuentran aislados en una situación extrema a la merced de un partido político que no es “representante único del pueblo saharaui” como lo pretende ser, alegando esta representatividad sin ninguna legitimidad.
2. El comienzo, en 1976, de una guerra de güerillas en la Región, ocasionó numerosos costes humanos y económicos a todas las partes implicadas en el diferendo. Una situación lamentable e injustificable que había desestabilizado gran parte de esta zona. Por ello, una de las prioridades de Sahara Multitud es y será la de abogar para que, nunca más, vuelvan las hostilidades y los enfrentamientos armados.
En este orden de ideas, resaltamos un Gran Evento: La cesación del fuego y de las hostilidades decretado el seis de septiembre de 1991 por las Naciones Unidas con el acuerdo de las partes. Un evento al que calificamos como el mayor logro de los diferentes planes de las Naciones Unidas. De hecho, desde entonces, la MINURSO no ha inventariado ningún muerto por enfrentamiento armado entre las partes y parece que con ello la cultura de la guerra y del odio han quedado definitivamente descartados.
Gracias a este evento mayor, una cultura de paz se ha instalado, desde hace 16 años, en la mente y en los corazones de la inmensa mayoría de la población civil saharaui. Esta cultura de paz ha suscitado grandes anhelos tendentes a la búsqueda de una solución política negociada justa y mutuamente aceptada por las partes.
3. Logrado esto anterior que, ya de por si, es un éxito enorme, el siguiente gran reto es lograr la paz de los valientes, una paz sin vencederos ni vencidos, una solución política negociada que sea definitiva y justa y para ello debe defender los intereses esenciales y permanentes de toda la población saharaui en su conjunto, respetando su pluralidad y todos y cada uno de sus sectores sociales o tribales. Una solución en la que quepan todos, que sea democrática, moderna y al mismo tiempo respetuosa con la cultura tradicional y las especificidades de la región.
Este reto consideramos que no es un sueño imposible, ni siquiera tarea difícil, si existiera una voluntad política sincera por parte los Gobiernos del Reino de Marruecos y de la República de Argelia para solventar este diferendo que no ha hecho más que durar y que a falta de su solución no se ha logrado aún hacer avanzar la concretización de la Unión del Magreb que tanto anhelan los pueblos de sus cinco Estados.
4. Sahara Multitud considera, sin tener ningún interés, excepto los intereses permanentes y esenciales de la población saharaui, que el Reino de Marruecos ha dado una prueba, más que suficiente, de una enorme voluntad política para encontrar una solución honrosa al diferendo al presentar, solemnemente, en el mes de abril del año 2007, la Iniciativa marroquí para la negociación de un Estatuto de Autonomía para el Sahara. Un proyecto que el Consejo de Seguridad de la ONU en su resolución nº 1783 /2007 ha calificado de “serio” y “creíble” y al que nosotros apoyamos en este portal.
Dicho esto, creemos que ya es hora, después de más de 30 años de no solución a este contencioso, de que el Gobierno de Argelia mueva ficha y no escape de sus responsabilidades. No es lógico que siga aferrándose a una posición fijada en 1975 por el régimen del coronel Bumedien. Un régimen que imponía y defendía el sistema de partido único para Argelia, creando un poder autista ante las reivindicaciones de democracia de la inmensa mayoría de los 29 millones de personas que constituyen el pueblo argelino. Y, ¿paradojas de la historia?, defendía en ese mismo momento “la autodeterminación” de “un pueblo saharaui de 74.000 habitantes”.
Sencillamente, por esta y otras muchas razones Sahara Multitud responsabiliza al gobierno argelino de la situación extrema e inhumana en la que se encuentran miles de personas en los Campos de Tinduf en el Sur de Argelia. A pesar de ello, alberga la esperanza de que se percibirá, algún día, una luz al final de este largo túnel. Y anhela de que muchas, todas las manos unidas nos traerán un cielo político despejado con nubes blancas formadas por un inmenso vuelo de palomas como anuncio de una paz justa y definitiva.
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